ROBERTO DURÁN, PRESENTÓ SU ARTE DE ETIQUETA, DESPACHANDO A KEN BUCHANAN POR EL CETRO LIGERO, EN EL MADISON SQUARE GARDEN, COLISEO CONSIDERADO CATEDRAL UNIVERSAL DEL PUGILISMO.

"Fue combate de vindicta deportiva para Roberto Durán y su patria Panamá. El escocés Ken Buchanan, había vencido en dos rígidos combates al entonces ídolo del boxeo panameño Ismael Laguna y «Mano de Piedra», trajo de su país dos puños, con la potencia de dos millones y medio de habitantes de aquellos años en Panamá."

El inolvidable púgil panameño Roberto Durán, lloró por primera vez, el 16 de junio de 1951 en la barriada «El Chorrillo», de la ciudad de Panamá. De aficionado fue concursante del montón y con muy corta trayectoria de 13 triunfos y 3 derrotas, como la gran mayoría de los boxeadores panameños, estriba éste mal más que cualquiera otra causa, a la escasa población de Panamá, que no llega a 3 millones de habitantes y nula práctica de retener un poco más a los boxeadores aficionados para mejor formación, como a la vez, no competirlos en torneos internacionales.

De profesional se inició el 8 de marzo de 1967 superando en 4 asaltos a Carlos Mendoza, en la provincia de Colón, República de Panamá. En los tres primeros años todas sus peleas se celebraron en Panamá. El 5 de abril de 1970 hace su primera presentación internacional contra Felipe Torres en Ciudad de México y se impuso en diez asaltos. El 16 de mayo del mismo año, noqueó técnicamente a su compatriota Ernesto Marcel, uno de los mejores exponentes de aquellos tiempos en Panamá, para cotizarse de promesa firme del boxeo panameño.

El 5 de enero de 1971 volvió a México, para noquear técnicamente a José Herrera y el 15 de julio del mismo año a Fermín Soto. El 13 de septiembre de 1971 hace su primera presentación en el Madison Square Garden, catedral del pugilismo, contra el puertorriqueño Benny Huertas, a quien pulverizó en el primer capítulo. Después de ésta victoria el Madison Square Garden, comenzó la concertación del combate campeonil contra el escocés Ken Buchanan.

PRESENTACIÓN DEL CAMPEÓN LIGERO KEN BUCHANAN


Ken Buchanan, nació el 28 de junio de 1945 en Edimburgo, Escocia. De aficionado sólo se sabe que fue campeón pluma del torneo Gran Británico celebrado en 1965. Invadió el boxeo profesional el 20 de septiembre de 1965 noqueando a Brian Tonks, en Londres. Permaneció 3 años invicto y disputando la corona de los pesos ligeros de Europa, contra Miguel Velázquez, perdió su condición de inmaculado, el 29 de enero de 1970.

El 12 de mayo de 1970 noqueó en 5 capítulos a Brian Hudson, para ganar el cetro de los pesos ligeros de Gran Bretaña. El 26 de septiembre de 1970 derrotó en quince asaltos al panameño Ismael Laguna, para adueñarse del monarcado de las 135 libras, en San Juan, Puerto Rico.
Seguidamente defendió su diadema con éxito contra el venezolano Carlos Hernández e Ismael Laguna. Con este último el 13 de septiembre de 1971 en el Madison Square Garden de Nueva York. En 1972 celebró dos combates sin poner en juego el título mundial de las 135 libras, contra Al Ford y Andries Steyn. Después se pactó exponer la corona contra el primer retador el panameño Roberto Durán.

El inolvidable concertador de boxeo del Madison Square Garden, Teddy Brenner pactó la contienda para el 26 de junio de 1972 en la ciudad de Nueva York
Ambos púgiles medio se conocieron, el 13 de septiembre de 1971 en Nueva York, cuando los dos combatieron en el mismo programa, donde Buchanan exponía el cetro de los pesos ligeros contra Ismael Laguna, compatriota e inspirador de Roberto Durán, que noqueó al puertorriqueño Benny Huertas, en el primer asalto en aquella función boxística.
Solamente tenían un rival en común y fue Ángel Robinson García. El panameño llegó invicto en 5 años, 3 meses y 18 días de profesional a discutir el monarcado de las 135 libras, con palmarés de 29 triunfos con 23 nocáuts.

El campeón del mundo Ken Buchanan, abordó al histórico cuadrilátero del Madison Square Garden, con registro de 43 victorias, 1 derrota con 16 nocáuts. El majestuoso coliseo deportivo de la calle 32 y séptima avenida de Manhattan, estaba lleno una vez más a su capacidad de 22 mil personas, debido a que la colonia de panameños residentes en Nueva York, se volcó, a ver al próximo ídolo del boxeo de su país, más las excursiones que llagaron del Istmo de Panamá. No podemos negar que el apoyo para Roberto Durán, fue masivo y apoteósico. El campeón tenía garantizado $125,000 dólares y el retador peleaba por porcentaje.

El retador panameño, subió al cuadrilátero con pantaloncillos azul, con cinturón rojo y bandas blancas con botas de color blanco con azul. El campeón se apersonó con calzón de cuadros multicolor característica deportiva de los escoceses, y también portaba botas blancas.
Después de la introducción de los protagonistas al público asistente, se responsabilizó del orden del pleito campeonil al árbitro Johnny LoBianco, que de inmediato los reunió en todo el centro del cuadrilátero y les pidió:«sigan siempre mi mandatos, pretéjanse todo el tiempo, eviten los golpes bajos y cabezazos. Espero una pelea limpia digna de dos protagonistas por la corona del mundo de los pesos ligeros».
El campeón Buchanan fue acompañado por el entrenador jefe de su esquina Gil Clancy, mientras el retador Roberto Durán, lo hizo con Ray Arcel, Fredy Brown, Néstor Quiñonez y Luis Henríquez «Flaco Bala» de traductor -hoy fenecido- debido a que el panameño no habla inglés. De inmediato ambos se dirigieron a sus respectivas esquinas a esperar el primer llamado de la campana que no se hizo esperar.

El primer campanazo fue recibido con estrepitoso recibimiento, los panameños confiados en su naciente nuevo ídolo Roberto «Mano de Piedra» Durán y los escoceses en su campeón Ken Buchanan, vencedor dos veces de Ismael Laguna, compatricio de Durán.
El campeón Ken Buchanan fue el de la iniciativa, estrellando seguidos jab al rostro del panameño, que de inmediato respondió con su golpe favorito de derecha al rostro, sobre el brazo de su rival, para lanzarlo sorpresivamente a la lona, y recibir el conteo reglamentario de ocho segundos. Al reiniciarse el combate, Ken Buchanan, se refugió en el boxeo técnico- su especialidad- aplicando celeridad y Roberto Durán, basó su plan belicoso sin dejar pensar ni plantarse al campeón Ken Buchanan, conociendo de que no era buen pegador y sus victorias las obtenía aplicando presteza con fino boxeo.

Durán, siguió su plan riguroso y dañino conectando duros golpes desde el asalto inicial, para recibir certero derechazo del campeón que también casi lo envía al tapiz, trastabillándose, para aplicar arremetida sin restricciones lanzando golpes de cualquier ángulo, manteniendo balance, sin darle oportunidad a Buchanan de pensar ni organizar ofensiva. Asalto que anoté a favor del retador Roberto Durán 10-8, por la caída sufrida por el campeón Buchanan y el dominio del asalto por el panameño.
El segundo episodio se inició bajos los acordes de gritos unísono:«Durán, Durán, Durán», de la inmensa afición de panameños que respaldaban a su compatricio. El campeón ligero del mundo Ken Buchanan, salió preciso con el jab, golpeando apresurado, debido a que el panameño le impuso ritmo a son de máquina, encima del campeón, sin respeto ni limitaciones, golpeando a su antojo y durísimo al escocés, que en ocasiones hacía valer su prontitud, pero, sus golpes no reclamaban el cuidado del retador Roberto Durán, que se soltó libremente estrellando golpes con ambos brazos, desde cualquier ángulo, para anotarse otro asalto a su favor.
En la esquina del panameño su entrenador ocasional Ray Arcel le insistía:«No desmayes el acosijo que le has impuesto, síguelo así, él no podrá desarrollar pelea sin concentración».

El tercer llamado al centro del cuadrilátero, Roberto Durán, continuó impetuoso, con claras combinaciones de golpes, para desatarse intercambios de jab. El panameño no cesaba el ocosamiento al campeón, era la indicación de sus asesores, conociendo lo fulgurante que es Ken Buchanan que, aprovechó para estrellar recio izquierdazo, para responder Durán con golpes al cuerpo, sin pausas combinando con puniciones a la cabeza y mantener a Ken Buchanan en una red, sin escape al fuego, del cual se burlaba en ocasiones Buchanan, con seguidos jab que combinaba estrellando sólido izquierdazo, para después recibir de Durán, torpedeada general a su humanidad. Asalto que califiqué de parejo.

En el rincón del campeón, su entrenador para peleas internacionales Gil Clancy le aconsejó:«Esta pelea es durísima, ese muchacho vino a ganar por cualquiera vía. Tienes que acoplarte a su ritmo o imponer el tuyo. Que sería mejor, boxearle y mantenerte en movimientos constantemente».

El campeón de los pesos ligeros Ken Buchanan, salió en el cuarto capítulo con certeros jab, que sin dudas era su especialidad, Durán lo buscaba casi corriendo, estrellando golpes por todas partes sin darle descanso al campeón, que recibía dañinos derechazos y combinaciones que no podía eludir nadie esa noche, debido a que el panameño estaba inspirado y convencido de poder alcanzar la simbólica faja mundial de los pesos ligeros.
El jab del campeón Buchanan volvió a ser efectivo, para ser contestado por largos izquierdazos por el retador que seguía imponiendo sus táctica en exigirle a Buchanan pleito sin descanso que, se detuviera a pelear de igual a igual o de lo contrario el vendaval sería implacable y contestando todos los lances del escocés, asegurándose el triunfo campeonil. Otro episodio que califiqué a favor de Roberto Durán.

El quinto y sexto acto del combate fue Roberto Durán que, inició las hostilidades lanzando certeros jab, para desatarse intenso y bravo intercambio de golpes, donde el panameño depositó recias descargas a la humanidad del escocés Ken Buchanan, que respondió con golpes ineledibles, y percutió casi de inmediato Durán, para abrir herida sobre la ceja izquierda del campeón, que se entregó por momentos a pelear de Tú a Tú con el panameño, que aprovechó para anclar duros topetazos, que lastimaron a Buchanan, que no poseía ese don del «punch». El campeón para sacudirse también intensificó con más rapidez, pero, Durán, más seguro y determinado terminó dominando una vez más el asalto, que fue copia del sexto.
En el cantón del campeón Ken Buchanan, se le curó la herida y se le animó, estando casi conforme sus asesores de que la suerte ya estaba echada -como dicen los mexicanos- su retador estaba incontenible.
El séptimo y octavo capítulo también fueron idéntico, la lluvia de golpes del panameño, mantenía a la concurrencia con continuos gritos y aplausos en euforia de aprobación.

Durán, estaba concentrado y efectivo para concluir el pleito por la vía del nocáut y con esa pasión repicaba sus golpes en la contextura de Ken Buchanan, sin ningún temor que lo detuviera por estar seguro que sus golpes lastimaban al campeón y lo de éste no preocupaban al panameño, que en ocasiones, soportaba la exhibición de mejor técnica del escocés que aplicaba con prontitud, pero la insistencia del retador Roberto Durán era inexplicable, suelto y entregado a su afán de ser campeón del mundo, plantó bandera panameña en una esquina neutral estacionando a Buchanan que recibía tres golpes por uno, en furia salvaje- que fue lo que inspiró a los cronistas deportivos neoyorquinos- bautizarlo con el mote de: «El Pequeño Salvaje de Panamá». Dos asaltos más a favor de «Mano de Piedra».

La salida para el noveno episodio, Durán estrelló vibrante derechazo al rostro del campeón Buchanan y este planteó boxeo de salón con efectividad, todo daba entender de que con el intenso ritmo, Durán, estaba extenuado o lo mandaron a tomar las acciones pasivas entendiendo de que comenzaba la segunda mitad del combate.
Esporádicamente Roberto estrellaba sus pesados golpes, recibiendo metralla con agilidad de Ken Buchanan que, comenzó a imponer ritmo con más comodida y sin tanto acosamiento de su oponente Roberto Durán, que recibió repetidos jab, seguidos de combinaciones constantes del escocés, para merecer el dominio de este asalto el campeón de los pesos ligeros Ken Buchanan.
El décimo acto, lo respondió el panameño con arremetidas estrepitosas y golpeando cuerpo a cuerpo a su rival, para reabrirle la herida de la ceja izquierda que había sido bien controlada por su esquina. Durán con sólido lances a la cabeza y el árbitro Johnny LoBianco ocasionalmente lo separaba y el campeón volvió a sentirse mejor y más suelto, sin las acostumbradas entradas belicosas del retador y aprovechó el desgaste de energía de Durán, con inteligentes combinaciones de celeridad y aplicando efectivamente el jab que repetía en el rostro del panameño, haciendo gala de ese dominio en materia pugilística, para volver a dominar según mi concepto este otro asalto de la pelea campeonil Ken Buchanan.

En el cantón de Roberto Durán, su entrenador original Néstor Quiñónez le dijo:«no le des tregua a este hombre que está boxeando muy bien sin acosamiento, tienes que volver a mortificarlo, no le deje tomar ventajas en la pelea».
En el undécimo y duodécimo asalto, Roberto Durán con nudo en la garganta por las indicaciones de sus entrenadores, volvió a entregarse a faena sin intermisión y aunque el campeón seguía boxeando magistralmente en la segunda mitad del combate, logró confundirlo una vez más, sacándolo de concentración con acérrimos ataques enfurecidos que solamente le permitían a Buchanan defenderse con apuros, asestándole bravas descargas para volver a lastimar al campeón y volverse a oir las voces de sus seguidores gritando:«Durán, Durán, ya lo tenemos, noqueámelo». Y en esos mismos instantes el escocés de espaldas a las cuerdas recibía bárbaro castigo y el panameño hablándole, para terminar de cellar su faena obteniendo el dominio de ambos capítulos.
En el décimo tercer asalto Roberto Durán, salió determinado a buscar la conclusión del combate, ya el rostro de Ken Buchanan, parecía palmera azotado por vendaval, mientras Durán descargaba recios golpes a las zonas medias, para ser reprendido por el árbitro debido a golpes conectados más abajo del cinturón.

El campeón en mal estado recibiendo metralla y torpedeado por todas partes del cuerpo, ya Buchanan, no tenía aliento y Roberto le lanzaba golpes a su sombra, para seguir los dos golpeándose después de la campana, y sembrar Durán, duro golpe bajo donde más duele a Buchanan, que se desplomó quejándose de dolor en los testículos indicándole al árbitro LoBianco, que recibió golpe prohibido.
La confusión se desató en el cuadrilátero. Gil Clancy entrenador de Ken Buchanan reclamaba y hasta tuvieron que intervenir las autoridades boxísticas, tomándose la decisión de que por no poder continuar el campeón el combate, declaraban a Roberto Durán, nuevo campeón de los pesos ligeros por la vía del nocaut.

Estuvimos de acuerdo con la resolución debido a que descalificación después de largo dominio sería injusto. Además el golpe, no fue intencional, surgió en momento de furia incontrolable que ni el árbitro se percató. De consultarse las tarjetas de los jueces, Roberto Durán, dominaba por amplio margen y por esta razón pienso que el árbitro Johnny LoBianco, tomó la resolución debida.
En la República de Panamá hubo fiestas y en Nueva York mucha celebraciones, nacía nuevo ídolo del boxeo panameño, venciendo a Ken Buchanan, que le propinó dos reveses a Ismael Laguna, segundo campeón mundial de Panamá e inspirador de Roberto Durán.

El día siguiente, 27 de junio de 1972 la prensa neoyorquina ocupó su espacio deportivo dedicándoselo al panameño, con titulares que obedecieron a su actuación frente a Buchanan y decían así: «Roberto Durán: el pequeño salvaje de Panamá».
Fue admirable apreciarlo desatar su empuje para despachar a Ken Buchanan, en pro de la corona mundial de los pesos ligero. Promesa que hizo y cumplió a Panamá el inolvidable Roberto «Mano de Piedra» Durán que, fue recibido como rey de regreso a su patria, país que lo idolatra como a pocos pugilista del Istmo.

…¡Incorporemos al Boxeo!…

Por Chon Romero

El autor es editor de la revista Guantes y analista boxístico de HBO en español. Además, crítico, defensor, narrador de más de mil combates campeoniles, escritor e historiador de boxeo.