He tenido el privilegio de haber conocido personalmente a uno de los mejores boxeadores que haya pisado un ring, Eligio Sardinas Montalvo, conocido mundialmente como "Kid Chocolate".

Mi amistad y aprecio por el legendario boxeador fue tal que semanalmente, ya en el ocaso de su vida lo visitaba 3 y 4 veces por semana en su casa allá por el Parque Japones, en un lujoso barrio de La Habana, Cuba. De Chocolate aprendí mucho en el boxeo, sus consejos me han servido de mucho en mi vida como entrenador; también tengo el orgullo de haber nacido y haberme criado en el mismo barrio en que el Kid nació y dio sus primeros pasos, el populoso barrio del Cerro, en La Habana, Cuba.

Aquí les traigo la más emocionante anécdota que el Choco, como me permitía que yo le llamara, me contó. La guardo en el corazón, y les digo sinceramente, que la primera vez que visité New York, caminando por "la capital del mundo", me acordé de esta historia que el Kid me dijo en más de una vez.

Kid Chocolate me contaba, aún conmovido, la dolorosa anécdota que le ocurriera el día de su debut en EE.UU. El estreno del cubano en rings de América se produjo el 1o. de agosto de 1928, en el Campamento Militar de Mitchell Field, una base aérea en las afueras de New York. Su rival Eddie Enos, fué el primero en subir al ring y lo hizo bajo una atronadora salva de aplausos y gritos, algo similares a estos: "Hey Eddie, termina pronto con el negro, que esta noche estamos de pase y a las chicas no les gusta tener que esperar".

La gran diferencia en talla y peso era notable. El propio Eddie Enos lo comprobó al volver la cabeza hacia la esquina opuesta, en la que su adversario posaba para los fotógrafos. Mientras el americano saludaba a cuantos le vitoreaban, Chocolate hacía fintas y mas fintas, lanzaba golpes al aire y se movía intranquilo. Su pelo bien asentado, tenía la raya cuidadosamente hecha a un lado, la trusa y la bata eran impecables y muy lustrosas las zapatillas.

El Kid de solo 18 años semejaba más que un gladiador, un dandy salido de las calles del habanero barrio de Belén, en Cuba.

Suena la campana, va a comenzar el combate. El negrito llegado desde La Habana, junto a su manager y amigo, Luis Felipe "Pincho" Gutiérrez y con su entrenador Moe Fletcher, domina desde el primer momento, con una esquiva de prodigio y dos puños que parecen centellas.

Los militares no dan crédito a lo que ven, alientan al suyo pero los ojos bien abiertos siguen los movimientos del Kid, que golpe a golpe va labrándose su primer triunfo en EE.UU.

En pleno auge del round el Choco oye en perfecto español desde el público: "¡Eso es, así se pelea cubanito!" al término del round. Le pregunta a Pincho, ¿Quién es, Pincho? Ni Pincho, ni Moe Fletcher tienen respuesta. En el segundo round, Kid Chocolate apabulla a su contrario con más intensidad que en el primer round; pero vuelve a oír en perfecto español: "No le des tregua cubanito". En el tercer round Chocolate gana la pelea por nocaut; en el camino hacia los camerinos oye en español: "Bravo por ti, cubanito"; ya en los camerinos, se presenta ante el Kid esa voz, personificada en el capitán de aviación mexicano Emilio Carranza. Tienen una plática de no más de 10 minutos, ya en lo último de la conversación, Carranza le dice a Chocolate que le desea una excelente carrera como boxeador profesional, y que tiene todo el arsenal para ser campeón mundial. Al final se despide del cubano, pues en horas tempranas de la mañana viaja vía aérea a Méjico.

Al otro día Chocolate duerme la mañana, es su día #50 en la Babel de Hierro, decide salir ya pasadas las 4 de la tarde, va y hace un almuerzo-cena, y posteriormente visita la ya habitual tertulia de Lafayette. Allí compra un periódico en español, el único que hay en esos momentos, y que tiene salida a las 5 de la tarde. Ve con orgullo las noticias que sobre él se dicen, lo orgullece leer: "Cuidado, de Cuba ha llegado una Nube Negra, le llaman el "Kid Chocolate"; pero la alegría se volvió tristeza al leer en primera plana del propio matutino, desplegada en grandes caracteres la dolorosa noticia "De retorno a su patria en viaje desde la Base Militar de Mitchell Field a Ciudad de Méjico, murió hoy en horas casi de madrugada en accidente aéreo el capitán de aviación mejicano Emilio Carranza".

No lo podía creer, era el señor de la voz en español, el que lo estuvo alentando en su primer combate en los EE.UU. como profesional, y que había conversado con él una vez terminada la pelea.

Con el tiempo contaba Kid Chocolate que ésa había sido una de las anécdotas más significativas en su vida como boxeador; y el Kid tuvo muchas, pero como me decía él, como ésa, ninguna.

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